No sabemos si esto califica como diario porque no será escrito cada día, al menos intenta serlo. 6 colores participan, 6 tonos que desean pintar su propio paisaje dentro de una pequeña comunidad de mujeres que desea manifestarse al viento.
lunes, 18 de mayo de 2020
Soy un Halcón
Soy un Halcón
Cierra tus ojos y abre tu mente, muchas veces nos dicen que hagamos esto cuando estamos tensos, nerviosos o deprimidos, desearía enseñarlos a volar
Acostumbro a ubicarme en un lugar donde sienta algo de brisa y mi vista sea el cielo
Conecto mis sentidos a todos esos recuerdos o emociones
Extiendo mis brazos Y ahí dejo volar mis pensamientos
Soy un halcón y puedo sentir el aire tibio y aveces frío que corre por mi plumaje, veo el mar a mi derecha y las cordilleras a mi izquierda, solo me poso en la copa de los árboles y me deleito con el aroma de la naturaleza, no siento miedo, porque a pesar de ser halcón no soy un depredador en mi vuelo experimentó el sabor de todas las frutas que otras aves comen
Al comienzo ellas me temían pero ya me ven como a un ave más, a pesar de ser halcón
Un sonido, una llamada algo me trae de vuelta sigo siendo yo pero con el espíritu del halcón que por instantes me permite degustar la verdadera sensación de ser libre y disfrutar de todo lo que la madre naturaleza nos ofrece
No sé porqué escogí esta imagen para acompañar la idea que pretendo compartir en este post, sugiere fragilidad, liviandad, transparencia, parece una pequeña cosa etérea, difusa, poco permanente.
Así me he sentido hoy y es difícil explicar las razones.
Par de semanas atrás, participé en un juego, consistía en escoger la portada de un libro que se haya leído, publicarla en una red social y no dar explicación alguna de la selección. Escogí al hecho histórico, recordé a Tony Judt y su esfuerzo sobrehumano para escribir ese libro y lo honré con la imagen publicada, luego una amiga que invité al juego, publicó la portada de un libro desconocido para mi, "El hermano mayor" del escritor uruguayo Daniel Mella. El título despertó mi curiosidad, es por ello que fuí a "San Google" a buscar más señas. He aquí mi cuento.
Leo una reseña sobre el libro y me encuentro con un pasaje que le reclama al hermano menor muerto haberse ido sin respetar la edad cronológica del hermano mayor y me asombra la lectura del pequeño párrafo: "Por ley, eran los hermanos mayores los que tenían que pasar primero por todas las cosas, incluyendo la muerte. Ahora el hermano menor se había convertido en el hermano mayor, y no había forma de revertirlo.”
Me ha asustado un poco eso de que como hermana mayor tengo que pasar primero por todas las cosas, no me otorgo tanta importancia, sin embargo, en la práctica, pareciera que esa primogenitura involucra una exclusividad que en ocasiones agobia y cuesta comprender. El año pasado perdí a uno de mis hermanos menores en circunstancias muy difíciles, leer la reseña de Mella me hizo recordar que cuando era adolescente, prefería el escenario dónde era él, el hermano mayor. Desde pequeña sentía que las responsabilidades eran muy grandes y asumí papeles de resguardo y cuido que me abrumaron.
Hoy me doy cuenta que pertenezco a una generación bisagra, esa generación que conoció lo tradicional salpicado de un pronunciado conservadurismo y que luego asimiló la libertad de escenarios más modernos y flexibles para el desarrollo de sus hijos, influenciados notablemente por la tecnología. En mi infancia, adolescencia y temprana juventud, el sonido ronco de un teléfono fijo era el contacto inmediato con el exterior a nuestro hogar, una carta o telegrama entregado por un servidor público llamado cartero era mi más preciada expectativa de felicidad ante las noticias contenidas, o un adusto mueble de madera que contenía una pantalla gris oscura, al pulsar un botón, se iluminaba y congregaba a la familia o gran parte de ella ante las imágenes y sonidos que allí se reproducían. Todo era más simple.
Escucho a una terapeuta comentar que para algunas madres, la hija mayor es una suerte de ser querido depositario de las mayores expectativas en cuanto a comportamiento y actitud en el devenir de la vida, debe ser ejemplo de virtud y disposición responsable ante los eventos del núcleo familiar, puede incluso convertirse en una suerte de esclava que por deber propio, atiende las necesidades y exigencias de los padres ante vicisitudes propias de la existencia o la vejez. Esclavitud mal entendida, que intencionalmente demanda cariño, arropado de un profundo celo.
¿Cómo se han sentido ustedes siendo hermanas mayores? ¿Cómo ven a sus hermanos mayores quienes no lo son? ¿Cómo han visto a sus madres, hacia ese rol del hermano mayor contrastado hacia los de menor edad?
Comparto poesía:
SI MIRAS FIJAMENTE
No esperes a mañana,
no pierdas más tiempo,
no pases de largo,
no sigas ciego.
Detente,
siéntate en la hierba,
y mira como late
el corazón de la flor
que siempre aplastas a tu paso.
Verás la vida
solo si miras fijamente.
Antonio Mais Morales
Y música también acompaña, al ver el último vídeo que colocó Dinora en el grupo de Whataspp, uno de los cantantes me sugirió a este cantante también español, Alex Ubago...No te rindas