viernes, 26 de junio de 2020

6 Colores - 6 Tonos: Conversando en voz alta!Hoy me desperté con un...

6 Colores - 6 Tonos:
Conversando en voz alta!


Hoy me desperté con un...
: Conversando en voz alta! Hoy me desperté con un bajón de energías, tenía rato sin sentir eso, o quizás era, que no me había dad...

Amiga lo que comenta sol es cierto, pero de no sentir así, no estaríamos vivas, así como estar montada en la creta de esa ola, así estamos montadas y surfeando nuestros sueños, habrán momentos en que llegaremos plácidas y erguidas a una hermosa orilla, otras reventaremos contra los arrecifes pero daremos forma a los acantilados y pintaremos muchos cielos y amaneceres,

Lo importante es no perder el coraje de ser madres, profesionales,amigas, artistas, profesoras, cada una está aferrada a una tabla de surf llamada vida y cada una la ha pintado con los colores, que Dios a puesto a nuestro alcance.

Habrán instantes de cansancio, de agotamiento, pero hay que montarse en la tabla y correr la ola,

Un abrazo para todas, hermoso tu escrito y me identifico con cada línea, pero aveces me pierdo y siento que no se si estoy en el fondo del mar o en la orilla

Las quiero fuerte

Las bendigo a todas

Somos seres maravillosos, de lo contrario Dios no nos habría bendecido tanto 🙏

miércoles, 24 de junio de 2020

6 Colores - 6 Tonos: Conversando en voz alta!Hoy me desperté con un...

6 Colores - 6 Tonos:
Conversando en voz alta!


Hoy me desperté con un...
: Conversando en voz alta! Hoy me desperté con un bajón de energías, tenía rato sin sentir eso, o quizás era, que no me había dad...

Buenos días, excelente reflexión , la imagen o reflejo de todas pero manifestado desde otro ángulo

Amiga eres , son y somos seres maravillosos

Mi mundo siempre lo he contemplado desde un ángulo que muy pocos ven y que muchos en su momentos han llamadoLocura, no siempre se puede estar en la creta de la ola ,porque tarde o temprano está romperá en los arrecifes o en la orilla de una playa serena ...

Desde pequeña aprendí a caminar pensando que nadie podía hacerme daño, porque quien nos envió a este mundo ya había escrito el libro de lo que debía vivir.

Así que entendí a que lo primero que debía superar eran mis miedos

Que nadie elige su familia

Ser niña o niño

Ser libre o prisionero

Lo que sí te digo es que nadie es libre, todos estamos sujetos, solo hay que saber disfrutar en el momento que se presentan esas actividades que de alguna u otra forma nos permiten sentir satisfacción  de lo que somos,escribimos,leemos,pintamos, cocinamos ,compartimos.

La vida es una autopista donde existen muchos peajes y muchas veces nos detenemos porque cargamos con más responsabilidades de lástima  que podemos cargar y aveces somos como las arpias, nos devoramos entre nosotros mismos porque dudamos de nuestras fortalezas.

Me encanta tu escrito, eres un ser muy noble y al igual que todas con muchas preguntas y pocas respuestas que te hagan sentir eso que tanto esperas y parece no llegar.

Janeth vibra con cada latido de su corazón, ella es el movimiento de una energía positiva inagotable

Virginia,  se apega a las normas y disciplinas que la vida le ha presentado imponer, donde el hacer lo que sea necesario sin dejarse vencer son una su más grandes fortalezas

Lucia es la creatividad, es la búsqueda constante entre el equilibrio emocional y todos esos proyectos que desea emprender y que siempre por una u otra razón pospone, pero jamás olvida.

Licia inquieta inspiradora, amante del arte creativo, original y espontáneo, ese ese ser que en cada cincelada da forma a una idea, proyecto necesidad de expresar y dejar huellas imborrables

Solo no estás en la cresta de la ola, eres esa ola que de alguna u otra forma tienes el don de mostrarnos en que momento sería ideal bajarnos de la ola para no romper junto con la cresta

Amiga te aplaudo, gracias por este blog, gracias por conversar en voz alta y demostrarnos que por muy vulnerables que seamos siempre contaremos con una fortaleza inexplicable que nos permitirá salir adelante, dejando el mejor legado...

Hijos generación de relevo con valores y con madres que los enseñaron a nunca darse por vencidos

miércoles, 17 de junio de 2020


Conversando en voz alta!




Hoy me desperté con un bajón de energías, tenía rato sin sentir eso, o quizás era, que no me había dado el permiso de sentirlo......, creo que lo último pega mejor, te montas en la ola y te repites una y otra vez que todo está bien y que nada ni nadie te puede bajar de la cresta y vienes y te caes!.  No queda otra que sentirlo,  se vale caerte y no queda otra que volverte a levantar, pero resulta que ya levantarte te cuesta un poco más, te cansas, te duele, te agota. Tenemos rato montados en esta montaña rusa de emociones, de tristezas, de alegrías contenidas que no vives a plenitud, porque suena no empático hacerlo, cuando tus afectos no están a tu lado y peor aún, cuando sabes que muchos de ellos carecen de las cosas más elementales para poder vivir decentemente, los servicios básicos!.   
Es aquí cuando acudes a los recuerdos de tus años mozos, a tus amigos de toda la vida, a esos momentos especiales que te marcaron de manera placentera, inolvidable. Son esas historias que tanto llenan tu espíritu de energía necesaria para seguir adelante y avanzar. 
Tengo deseos que gritar fuerte, de no ser comprensiva, de no entender, de que alguien me explique como si fuera una niña, porqué vivimos esto?, hasta cuando lo viviremos?, que más debemos pasar para que cese?, suena absurdo, criminal e inverosímil, que un grupo tan pequeño que disfruta de enormes privilegios, tengan oprimidos a la mayoría de los venezolanos, adentro y afuera. En fin, respiro y me enfoco nuevamente en avanzar, en construir, en mantenerme positiva por mi bienestar personal y el bienestar de quienes de una u otra forma dependen de mi, todos ellos lo merecen y yo también. 
En otro orden de ideas, les confieso que este proyecto del Blog me encanta, es un  sueño que tenia desde hace algún tiempo, y que por las circunstancias del cambio de nuestras vidas, había entrado en tarea pendiente,  gracias a ustedes amigas, a Dios, que ha hecho posible que sigamos conectadas después de tantos años, Esta afinidad creada entre las integrantes del Blog, es mágica, ciertamente no interactúo mucho, porque mi trabajo es afuera de la casa y nada tiene que ver con la computadora, llego demasiada cansada y tengo que aprender a administrar bien mi tiempo, para disfrutar de estas cosas que me llenan y que son importantes para mi. Sin embargo cuando me acuesto las leo y disfruto de todas las cosas que escriben y me inspiran, son parte de la Venezuela que conocí, que viví y que amo, son valiosas. 
Tengo pendiente hacer un collage de fotos nuestras y subirlo, en el interin, conseguí esa imagen de dos niñas, que me causó ternura y podríamos ser cualquiera de nosotras en el Colegio en uno de los recesos. 
Solange, por cierto quisiera que si recuerdas un paseo que hicimos juntas a Turiamo, comentes al respecto,  mis recuerdos por momentos se pierden en mi mente y no sé si lo soñe o lo imaginé; suena loco pero eso me está pasando. 
Las quiero hasta pronto.

sábado, 13 de junio de 2020

Tiempos de Colegio






Comparto con ustedes algunas memorias que conservo de la época del colegio, ese cobijo, esa casa, esos edificios que nos permitieron conocernos y compartir momentos que forman parte de una etapa de nuestras vidas. Cada una de ustedes tiene sus propias memorias, tanto porque nuestras experiencias allí fueron únicas o tanto porque nuestra permanencia en el colegio no fue la misma. Yo estuve toda la vida, si la vida es tomar conciencia y aceptar que estarías en ese paisaje hasta graduarte de bachiller, suena un poco exagerado, solo que cuando comencé el kinder entendí que ansiaba estar en un sitio para estudiar y no sabía mucho de líneas de tiempo.

Mi madre retrasó mi entrada  un año, quería que esperara a mi hermano para que fuera su compañía, porque para esos tiempos en el colegio no aceptaban a ningún niño en el kinder que no tuviera los cuatro años de vida o al menos próximo a cumplirlos. Así que les digo, esto de la hermana mayor es asunto serio. Cuando entré al kinder sabía leer y escribir, el Silabario fue el libro preferido que me acompañó mientras se desarrollaba la espera, mi madre me enseñó a leer.  

Mi hermano igual no pudo avanzar, se quedaba durmiendo en casa en el turno de la tarde, mi madre no le insistió y esa inasistencia continuada fue la justificación para que no aprobara el kinder, sí, a la madre no le tembló la voz  para indicarle a mis padres que el número de ausencias que demostraba mi hermano a las actividades de la tarde fueron más que suficientes para decidir que tenía que repetir ese año escolar. Mi madre quiso enmendar el asunto del año sacrificado en vano,  solicitándole a la religiosa que me eximiera del preparatorio, dado que estaba aventajada en el tema de la lectura y dominaba la escritura, pues no pudo ser, tenía muy mala letra, mi caligrafía no era buena a juicio de la madre religiosa, por lo que necesitaba de un año escolar más para enmendarlo, así fue, cursé el preparatorio con la madre Adelina.

Fui una niña muy activa, me gustaba correr, sudar y durante el recreo no escatimaba el tiempo para irme a los columpios o a la rueda, en esta última, en una oportunidad, al tratar de darle el impulso para luego subirme, perdí el equilibrio y caí, cometí el error de no soltarme y fui arrastrada por la fuerza que ejercían otros niños que andaban en la misma tarea que yo. Sufrí un raspón bastante profundo en la parte exterior de mi muslo derecho, tanto así que era imposible ponerme vestido alguno, short ni pensarlo, la herida tenía que estar aireada para que pudiera sanar, porque tuve una infección de cierta consideración. No podía ir al colegio. Así que dormía de un solo lado y con esa área totalmente descubierta, recuerdo que aprovechaba de acompañar en la cama de mis padres, el sueño continuado de mi hermana pequeña durante el día, que tenía pocos meses de nacida. Paciencia, quería ir a clases, no quedaba de otra.

La parte vieja del colegio que conocí me trae a la memoria un espacio de jardines y glorietas con un camino que llevaba a una pequeña capilla, de bancos de madera oscura así como su iluminación, la luz de la calle entraba cuando abrían los ventanales laterales. Al fondo recuerdo el mesón para oficiar la misa y un Cristo de cierto tamaño en la pared. Antes de  entrar al recinto, todos debíamos introducir las manos en un pequeño reservorio de agua bendita que se encontraba adosado en la pared, y automáticamente persignarnos.

Caminar por esos espacios se hacía con cuidado porque extraviarse significaba entrar en los dominios de los aposentos privados de las religiosas y eso era tierra prohibida para quienes no pertenecieran de manera activa a la congregación, como lo eran las mismas religiosas así como las internas, sí, recuerdo que habían estudiantes internas.

También recuerdo el viejo anfiteatro, allí en una oportunidad actué como pastorcita en una obra de época navideña que recreaba el nacimiento de Jesús, recuerdo como si fuera ayer al arcángel caído en desgracia, interpretado por una chica rubia, muy delgada con cara ladina, quien durante su actuación se dejaba caer en su pies para luego yacer en el piso en toda su extensión. Ya no era ángel, había nacido Lucifer y su transformación para mí, con mis ojos de niña, fue asombrosa.
Ese anfiteatro tenía por supuesto un espacio frontal para el público, allí se colocaban sillas de metal para que padres, familiares y conocidos pudieran disfrutar de las actividades programadas, cuando no las había era el territorio para el desarrollo de las actividades de educación física o artísticas, allí podían llevarse a cabo ensayos de obras que las madres religiosas planificaban. Era un área que recuerdo grande en su longitud, solo que oscura, erigida dentro de los cánones de una arquitectura colonial pretérita, caracterizada por un patio central y los corredores laterales que contenían puertas que daban a otras áreas o salones. Era una niña, a mí todo eso me parecía inmenso.

Le tenía terror a la educación física que impartía la Madre Ángeles, Janet me la recordó en su nota de voz al llamarla Pianito. Era muy querida por los representantes, yo la recuerdo con amargura. Los ejercicios gimnásticos había que hacerlos a la perfección y yo no tenía el equilibrio necesario para hacer esa voltereta en el aire, solo hacía un remedo en mí misma que era un burdo movimiento de piernas, dónde caía torpemente con mi cuerpo hacia adelante. El uniforme de educación física de ese momento era un exabrupto, una camisa blanca con una falda color azul añil, de pliegues y que obligatoriamente debía llevar un short interno para que durante las piruetas no se te viera la ropa interior.

Una de mis pesadillas infantiles era olvidar el short, porque éramos un grupo mixto hasta segundo grado y en cada sesión cada uno de nosotros, debíamos pegar nuestra humanidad a la pared, con la cabeza abajo sostenidos por nuestros brazos y manos en el piso con las piernas extendidas, era la posición gimnasta llamada "la vela". La gravedad es lapidaria y la falda holgada iba para abajo, si no había short, todo era visible. En una ocasión fui todo visible desde mi interior y esta religiosa ni se inmutó, qué le iba a hacer, se me olvidó el fulano short, solo pude ver las caras de asombro, no quise fijar en mi memoria nada más. No recuerdo haber mencionado el asunto en casa. ¿Se imaginan un episodio como este en estos tiempos?

Coralia mencionó a la Señorita Teresita, una mujer delgada, elegante, con una cara terrible, no era fea, era intimidante, se peinaba con el pelo hacia atrás en una pequeña coleta que recogía sobre sí misma y adornaba con un lazo. Usaba pollina y su sobrina María Antonieta estudiaba conmigo, era una niña retraída, muy tímida, intimidada igualmente por la tía. Nada de la imagen dulce de la maestra que tiene toda la paciencia del mundo, no, esta humillaba y te tomaba del cabello por las sienes cuando no obedecías. Fue la maestra de primer grado y quién debió apoyarme ante el episodio del olvido del short. Nunca entendí porque se apreciaba tanto a la madre Ángeles.

La madre Carmelina fue la maestra de quinto grado, una mujer alta con la tez color arcilla, al menos así la recuerdo, ojos achinados y hablar agudo. Cuando estaba en cuarto grado, en el acto final del año escolar, nos permitieron ir con ropa de la calle, habría un pequeño compartir con pasapalos y bebidas. A mi mamá se le ocurrió vestirme con un conjunto de franela y short corto ¡herejía! En la misma fila de formación y subiendo las escaleras del edificio nuevo, desde abajo me reclamaba mi atuendo, que no tenía vergüenza, su cara estaba enrojecida de la indignación. Solo tenía 10 años.

La madre Cecilia, profesora de Historia, una mujer de semblante austero y muy severo, me asignó la responsabilidad de la Sociedad Bolivariana, tenía 11 años y no entendía mucho lo que eso significaba, solo que tenía que lograr que mis compañeras de aula, todos los meses donaran un mediecito (0,25 céntimos) para esta causa. Yo le entregaba el dinero recogido en un sobrecito blanco acompañado con el listado de contribuyentes. Ella me despachaba con una palmadita en el hombro ¡qué niña tan diligente y responsable!

Recuerdo con respeto a la madre Eulalia, mi padre participó durante muchos años como principal representante de la junta de padres del colegio y trabajó con ella muy de cerca. Lamenté cuando la transfirieron, las religiosas que llegaron para sucederle, no entendieron mucho de qué se trataba ese puesto o ¿me lo pareció a mí?

Janet ingresó, si mi memoria no  está mal, en tercer grado al igual que María Eugenia Alvarado, llegaron cuando el año escolar ya había iniciado ¿fue así? Janet venía de Maracaibo y María Eugenia de México. A Coralia la conocí en quinto grado, siempre me pareció una chica que sabía mucho más que yo. ¿Recuerdas cuándo conversábamos de la novela "Pobre Diabla" y lo atractivo que era Arnaldo André? Mi papá no le gustaba que viera novelas, me escondía para hacerlo, en cierta forma, desde la distancia del tiempo le doy la razón, sin embargo, lo que se te niega, goza de un atractivo inexplicable.

Virginia llegó al colegio en segundo año de bachillerato, Angélica era su compañía más cercana, entablamos amistad muy rápidamente. Angélica la conozco de toda la vida. Por cierto, fuimos la promoción Bodas de Oro del colegio, no comprenderé nunca la nefasta decisión de la madre Josefa de enchavarnos esta celebración, fue toda arbitrariedad e intransigencia. Ya ni recuerdo los motivos. A las que habíamos estudiado toda la vida en el colegio nos citaron para una foto grupal con motivo de esos 50 años. Nos la tomó el profesor Gómez Durán. Nunca ví esa foto y me gustaría verla. Licia, nuestro contacto fue en bachillerato, la música nos unió, Queen fue la carta de presentación, cuántas veces fui a tu casa para estudiar,  intercambiar discos, conversar de música y otros temas.

Dinora recuerdo haber ido a tu casa en la urbanización San Miguel, era la celebración de tu cumpleaños, estábamos muy pequeñas. También recuerdo en este momento tus palabras cuando exclamaste en tiempo reciente, que nuestra época del colegio fue un espacio limitado, no sabíamos que el mundo era tan grande y al menos yo entré en él con inusual asombro.

Cuando pregunté a mis padres porqué escogieron ese colegio para mi formación, la respuesta fue simple, al indagar cuál era el mejor instituto educativo para ese momento, sus indagaciones y referencias apuntaron allí. Mis padres venían de Valencia, no tenían trayectoria histórica familiar aquí. 

Son muchos más recuerdos, episodios de esa época, solo coloqué algunos para trabajarles la memoria ¿qué recuerdan ustedes? ¿por qué sus padres las llevaron a estudiar allí?