Imagen: Diente
Antonio Mais Morales
No sé porqué escogí esta imagen para acompañar la idea que pretendo compartir en este post, sugiere fragilidad, liviandad, transparencia, parece una pequeña cosa etérea, difusa, poco permanente.
Así me he sentido hoy y es difícil explicar las razones.
Par de semanas atrás, participé en un juego, consistía en escoger la portada de un libro que se haya leído, publicarla en una red social y no dar explicación alguna de la selección. Escogí al hecho histórico, recordé a Tony Judt y su esfuerzo sobrehumano para escribir ese libro y lo honré con la imagen publicada, luego una amiga que invité al juego, publicó la portada de un libro desconocido para mi, "El hermano mayor" del escritor uruguayo Daniel Mella. El título despertó mi curiosidad, es por ello que fuí a "San Google" a buscar más señas. He aquí mi cuento.
Leo una reseña sobre el libro y me encuentro con un pasaje que le reclama al hermano menor muerto haberse ido sin respetar la edad cronológica del hermano mayor y me asombra la lectura del pequeño párrafo: "Por ley, eran los hermanos mayores los que tenían que pasar primero por todas las cosas, incluyendo la muerte. Ahora el hermano menor se había convertido en el hermano mayor, y no había forma de revertirlo.”
Me ha asustado un poco eso de que como hermana mayor tengo que pasar primero por todas las cosas, no me otorgo tanta importancia, sin embargo, en la práctica, pareciera que esa primogenitura involucra una exclusividad que en ocasiones agobia y cuesta comprender. El año pasado perdí a uno de mis hermanos menores en circunstancias muy difíciles, leer la reseña de Mella me hizo recordar que cuando era adolescente, prefería el escenario dónde era él, el hermano mayor. Desde pequeña sentía que las responsabilidades eran muy grandes y asumí papeles de resguardo y cuido que me abrumaron.
Hoy me doy cuenta que pertenezco a una generación bisagra, esa generación que conoció lo tradicional salpicado de un pronunciado conservadurismo y que luego asimiló la libertad de escenarios más modernos y flexibles para el desarrollo de sus hijos, influenciados notablemente por la tecnología. En mi infancia, adolescencia y temprana juventud, el sonido ronco de un teléfono fijo era el contacto inmediato con el exterior a nuestro hogar, una carta o telegrama entregado por un servidor público llamado cartero era mi más preciada expectativa de felicidad ante las noticias contenidas, o un adusto mueble de madera que contenía una pantalla gris oscura, al pulsar un botón, se iluminaba y congregaba a la familia o gran parte de ella ante las imágenes y sonidos que allí se reproducían. Todo era más simple.
Escucho a una terapeuta comentar que para algunas madres, la hija mayor es una suerte de ser querido depositario de las mayores expectativas en cuanto a comportamiento y actitud en el devenir de la vida, debe ser ejemplo de virtud y disposición responsable ante los eventos del núcleo familiar, puede incluso convertirse en una suerte de esclava que por deber propio, atiende las necesidades y exigencias de los padres ante vicisitudes propias de la existencia o la vejez. Esclavitud mal entendida, que intencionalmente demanda cariño, arropado de un profundo celo.
¿Cómo se han sentido ustedes siendo hermanas mayores? ¿Cómo ven a sus hermanos mayores quienes no lo son? ¿Cómo han visto a sus madres, hacia ese rol del hermano mayor contrastado hacia los de menor edad?
Comparto poesía:
SI MIRAS FIJAMENTE
No esperes a mañana,
no pierdas más tiempo,
no pases de largo,
no sigas ciego.
Detente,
siéntate en la hierba,
y mira como late
el corazón de la flor
que siempre aplastas a tu paso.
Verás la vida
solo si miras fijamente.
Antonio Mais Morales
Y música también acompaña, al ver el último vídeo que colocó Dinora en el grupo de Whataspp, uno de los cantantes me sugirió a este cantante también español, Alex Ubago...No te rindas

Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrarSol muy hermoso escrito, nada es por casualidad, tal vez te tocaba enfrentar el sentimiento que sin darnos cuenta lo llevamos como letrero de Ser la mayor... a mí me ha sucedido que después de la muerte de mami, Cayito me pide la Bendición porque él me considera su mamá...imagínate tremendo compromiso. Cuando eso sucedió fue el mismo día que enterramos a mami que me lo dijo. Pero con él tiempo yo me he transformado realmente en esa persona MAYOR, que en nuestra época que nos criamos, representa el absoluto respeto. Hemos tocado tópicos y él me responde: Bueno Janet como tú eres mi hermana mayor yo lo asumo con Respeto. IMagínate y cuando niños nos peleábamos... y ahora yo soy la mamá... En cuanto a vivir la pérdida de los seres queridos por orden cronológico me alegra de no ser la última...aunque existen circunstancias que pueden alterar ese orden...No quiero sentirlo...y Virginia son circunstancias que a veces nos toca salir de nuestro espacio físico y no poder dar esa absoluta atención... al menos tus hermanos tienen tu voz tu consejo y ellos asumen lo que les toca vivir...
ResponderBorrarTengo unos días donde me ha afectado el aislamiento... con decirles que he pensado en las personas que les dan CASA POR CÁRCEL... hasta eso es duro...claro no tanto como la sentencia en la cárcel...también me he sentido como una Jubilada obligada, a la que el pago de la Pensión para vivir no le va a llegar NUNCA...ES fuerte esto de estar sin trabajo remunerado...con decirles que si abren los vuelos y seguimos en cuarentena me voy a visitar a mis hijos en estados unidos... hasta esa locura he pensado...pobre de mi cerebro está activo en LOCURAS...las quiero mucho... gracias por estar allí...
Hola Janet, hasta ahora paso por acá y leo tu sentido escrito, no puedo más que agradecer el conocer tu experiencia particular como hermana mayor, sí, me conmueve la imagen de Cayito pidiéndote la bendición, ese acto tan propio de nosotros los venezolanos para honrar a nuestros padres, es por ello que no solicitarla cuando te sientes tan confundida y adolorida, demuestra profundas heridas en la relación filial. Es así y he tenido que aprender a aceptar sentir mi dolor, reconocerlo, evaluarlo para luego sanar. No ha sido fácil. Me he sentido en ocasiones como la hermana mayor de todo el núcleo familiar de donde vengo y fue una posición que asumí por retribución y agradecimiento, solo que lo interpreté mal y olvidé en ese intento aspectos importantes de la familia que había recién iniciado. Agradezco mucho nuevamente tu escrito y el que estés allí.
BorrarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
BorrarCapítulo aparte a tu sentir con respecto a tus hijos, a esa soledad que desde todo punto de vista ha impuesto la cuarentena a quienes dependen de estar en movimiento para recibir recursos. Mi apoyo y mis pensamientos contigo, estás realizando un esfuerzo importante proyectando tu trabajo en las redes y estoy convencida que ese esfuuerzo tendrá sus retribuciones. Es válido que desees estar con tus hijos, arroparte en ese abazo filial que reconforte. Saldrás airosa, ¡adelante! ¡siempre adelante! Aquí estoy para escuchar y leer.
BorrarQueridas Solange y Janet, decidí borrar mi escrito anterior, que lo hice acostada, entre dormida y despierta y apostando caer en los brazos de morfeo mientras escribía desde el celular. De veras que muy rara la redacción!, sólo nosotras que nos conocemos tanto y de paso somos mujeres, podemos entender esos escritos apurados, pero muy sentidos!!.
ResponderBorrarSolange, la imágen que colocaste la visualizo fuerte, profunda, tanto que pudiese decirte que asusta!......,veo como algo oculto en ella. Aquí enlazo el nombre de nuestro blog tonos y colores, que nos acerca y asemeja por momentos y en otros nos hace tan distintas!.
Esto del hermano mayor, el primogénito!, de veras que es cosa seria...., yo soy la unica hembra de tres hermanos y la del medio, por esas cosas de la vida, decidí comprarme el boleto de asumir ese rol, que mi hermano mayor con gran inteligencia....., supo darle el pase de gracia para que yo me anotara, pero repito, esto sin intención y quizás sin percatarme, fue una decisión propia. De igual manera la carga se siente ruda y más aún cuando la sociedad en la que fuimos formadas, imprime un peso mayor enraizado en la educación de sus ancestros. Hoy dia soy una convencida de que la responsabilidad en la familia debe ser compartida como una empresa, donde todos los integrantes tienen su cuota, intento que mis hijos sientan eso, pero es inevitable que yo me sienta diferente a pesar de pensar así y transmitirlo a mi familia. Estar afuera ha sido muy dificil, por tantos motivos, que no citaré en esta oportunidad, pero quizás lo más tenaz con lo que he tenido que lidiar......, es con el profundo sentido de responsabilidad que hace que sienta "haber abandonado a mi madre", a mis afectos, entre ellos mis dos perritos, los cuales murieron en mi ausencia. Se siente mal, y debes intentar convencerte a ti misma de que no tienes la culpa de lo que sucede y relajar!. El cómo, es el detalle!!
Las madres, que sin darse cuenta o dándose......, invierten los roles y tu pisas la concha y te caes, luego resulta dificil pararte, eso es otro temazo!!, pero en el interin intento llevar un dia a la vez para no atribularme y poder avanzar.
Tu eres mi guerrera amiga, has tenido que enfrentar tantas cosas juntas a la vez y siempre has podido salir airosa, sé que eso desgasta y más de lo que imaginamos, estar siempre de pié como que cansa....., pero también aprendes a levantarte más rápido, a Dios gracias, somos de una generación que aprendió a tomar lo mejor de las dos eras, la tradicional y la moderna. Somos mujeres de muchos valores y principios, pero desde jóvenes sabíamos que ser amas de casa no era nuestra vocación, que nuestro espíritu rebelde quizás?, nos llamaba a incursionar otras cosas y atravesar la linea nos ha hecho fuertes.
Janet, no te imaginas como entiendo tu sentir......, dejar de pensar, cuando te sientes encerrada emocional y físicamente es terrible!, y más aún cuando se tiene el peso de la no suficiencia económica, de la merma de tus ahorros, los cuales fueron proyectados para otros fines y ahora se diluyen experimentando nuevamente, la movida del piso que ya sentíamos firme, no es cosa fácil.
Si te vienes, me visitas y hablaré para que hagas unas pasantias donde trabajo jajaja, sé que le pones pasión a todo lo que haces, como estoy trabajando, combinados el trabajo con el placer de vernos y hacerlo juntas!!!
Las abrazo fuerte y aquí estoy!
Querida Virginia, no tuve oportunidad de leer tu comentario previo, sin embargo, este que leo es fabuloso. Esta experiencia que propusiste me parece tan importante, vista al menos desde mi perspectiva particular, como una forma de articularnos y acompañarnos en temas comunes que nos sensibilizan y en otro caso que nos afectan a tal punto de comprometer las bases de tu existencia, que creías sólida. Hemos sido afortunadas dentro de los caminos que hemos emprendido luego de salir del colegio, lo considero así, porque el que estemoa aquí contando nuestras experiencias es una suerte de triunfo sobre ese tiempo que transcurre implacable. Yo he pisado esa concha que mencionas muchas veces, luego de realizar retrospectiva con ayuda profesional, lo he hecho incluso sin tener mucha conciencia de mí misma,entiendo que una madurez demostrada desde muy pequeña pareciera ser la razón de eso, aunque no justificable. Muchas veces sentí como una gruesa losa esa responsabilidad y eso se ha venido proyectando en el tiempo atado a una posición muy rígida y conservadora por parte de mi madre. Otro tema como tú mencionas. Mil gracias por estar.
ResponderBorrarApenas ahora, hoy, es que leo tu escrito mi querida amiga.
ResponderBorrarExtraordinario, sin duda una gran reflexión.
Tanto la familia y la sociedad donde la familia forma parte, se manejan con estructuras determinadas. Muchísimas estructuras y estándares a seguir.
La figura del hermano mayor yo no la viví, soy la hija sandwich, status nada mejor que el de hijo mayor, porque tiene sus grandes y graves inconvenientes.
En mi caso, nací cuando mi hermana mayor tenía 7 años, vine a quitarle el reinado de única hija, única sobrina, única consentida y otras cosas inherentes a ser sólo una. Nací, como ella misma me decía, para amargarle la vida, porque le rompi sus juguetes, ya no hay paz y tranquilidad en casa, etc, tenía que compartir todo incluyendo la atención de la que antes era sólo para ella, yo era buena en cosas que ella no y si me hacían fiesta por eso, ella inmediatamente salía a descalificar el hecho y un montón de cosas más.
En estos días ví una serie, que al principio no caía en cuenta de porque me venía siempre en pensamientos mi hermana mayor (actualmente no tengo ningún contacto con ella). Luego de muy avanzada la serie empiezo a cuestionarme ese repentino recordarla y caigo en cuenta que tenía que ver con la trama de la serie. Había un hermano mayor que siempre descalificaba o menosprecia al hermano menor delante de todos, incluyendo la parte laboral, ambos eran abogados; tanto era el afán del hermano mayor de que el menor no lo superara que hasta llamaba a los bufetes para que no le dieran trabajo e infinidad de situaciones más.
Éste no es literalmente el caso entre mi hermana y yo, pero era igual el hecho de la perturbación de lo que yo era en su vida. No sabía competir, sólo cuestionar todo lo que yo hacía. Me acusaba con mi mamá de cosas absurdas y terribles, que al final como eran mentiras yo podía demostrar que eran inventos de ella, pero a las primeras de cambio ocasionaron un lío.
Teniendo yo apenas 2 años nace mi hermana menor, entonces vino el rollo de la hija sandwich (yo), todo cuanto ocurría (malo, roto, desorden, etc) era culpa de Licia, porque la mayor decía que ella era incapaz de eso y la pequeña porque era la pequeña. Debo decir sin caer en modestia, que de las tres yo era muy pilas, curiosa, inteligente, creativa y eso hacía que todo indicara mi culpabilidad, aunque no fuesen ciertas.
Mis papás sí tenían grandes expectativas con mi hermana mayor, creo que eso es inevitable en los padres con su primer hijo por lo menos.
Pero a raíz de esa película y antes de leer este escrito Sol, estuve tratando de recordar algún momento bello o del rol como hermana mayor y me asustó no recordar, es posible que hayan existido, pero no los recuerdo. Pienso preguntarle a mi hermana menor, que es más detallista que yo en esas cosas, si recuerda esos momentos.
En fin, me esforcé mucho para que mi hija mayor no tuviese ningún sentimiento de competencia o celos con su hermana menor. Fue algo que siempre le corregí cuando intentaba incluso hacerlo en broma. Y la verdad es que las dos se respetan mucho y se apoyan. Eso fué un aprendizaje de vida que me marcó y evité a toda costa que mis hijas vivieran entre ellas algo similar.
Pero en fin Sol, me hiciste escribir sobre una vivencia y sentimientos de mi infancia que recién florecieron a mi presente.
Janet y Virginia ambas en el exilio forzado, comprensible todo lo que sienten y la cantidad de preguntas y cuestionamientos que se hacen, muy válidos todos, pero debemos seguir adelante y obligarnos a ver lo bueno dentro de situaciones que no nos son amigables.
Amigas son unas grandes mujeres. Lo que escriben es sentimiento y vivencia pura.
Las quiero mucho!
Un gran abrazo
Hola Licia, gracias por tu aporte a este escrito inicial que propuse. Fue muy esclarecedor para mí contrastar tu visión de "hija sandwich" y la mía, de hermana mayor. No tuve la oportunidad desde esa posición de apreciar trato exclusivo alguno, tanto porque mi hermano llegó al año de que yo nací y ya en la familia de mi madre, habían primos mayores que yo. Mi padre fue un hijo mayor excepcional, mi abuela lo tuvo muy joven, cuando solo tenía quince años y luego por problemas médicos en su aparato reproductor, mi papá tuvo hermanos casi cuando tenía 20 años de edad, es decir, lo veían como un padre. Luego de su muerte he sabido de historias desconocidas en ese rol y realmente son emociones que igualmente en algún momento escribiré.
BorrarVolviendo a mi caso familiar, con el hermano que me sigue casi fuimos morochos, y luego mi hermana llegó cuando estaba a pocos meses de cumplir los seis años y el último hermano, cuando tenía diez años. Cuando mencionaste el tema del "sandwich" recordé a mi mamá cuando trataba de identificar las actuaciones de esos hermanos del medio. No fui muy cercana a mi hermana y el hermano casi morocho empezó a tener diferencias notables conmigo cuando entramos en la adolescencia, su carácter y temperamento nos separaron, ya en el ocaso de su vida, nuestro contacto era muy conflictivo.
Así como trataste de que tus hijas no experimentaran las diferencias que tuviste con tu hermana, yo lo hice también con mis hijos en relación a que no quise inculcar en mi hijo mayor, la excesiva responsabilidad de ser el hermano mayor en relación a sus hermanos menores. Mi mamá dice que yo fui una niña muy madura a temprana edad y que eso le permitió delegarme actividades de cuido y de tareas domésticas. Mi hermana como era la pequeñs, era eso, la pequeña que no podía asumir responsabilidades. Es complejo.
Con mi hermano más pequeño fui muy unida, me acompañaba a todas partes, mi mamá insiste en que yo lo pedí ¿? y que por ese motivo me dediqué mucho a él. Era muy llorón de recién nacido y recuerdo que al morir mi abuela paterna, nos dejaban al cuidado de la hermana más pequeña de mi mamá para que pudieran asistir a los novenarios, porque éstos se celebraban en Valencia. Yo sufría con esa tía, porque mi hermanito se privaba de tanto llorar y ella le pegaba para hacerlo reaccionar, no lo aguanté y se lo conté a mi mamá, el resultado fue que yo estaría a cargo de todos. Una niña de 10 años, cargaba a su bebé de días de nacido, mi hermana tenía cuatro años y mi otro hermano nueve años.
Me gustó mucho leer tu escrito, compartimos en cierta forma, distancias y heridas familiares, gracias por permitirme leer.
Un abrazo inmenso